Publicado el 29/12/2011
España necesita abordar numerosos cambios. La empresa, el sector público y el sector bancario son los tres pilares de una economía competitiva y sostenible.
Los fundamentos de muchas actuaciones se basan en una mejora de la educación y un clima social favorable a los acuerdos, que ayude a percibir que los esfuerzos y los sacrificios son compartidos.
Nuestro crecimiento se basa en la mejora continuada de la productividad y la competitividad de las empresas. La solución no es sólo la modificación de la estructura sectorial de la producción. Todas las actividades deben producir mejoras y todas deben contribuir a generar valor.
Las palancas para mejorar la productividad y la competitividad se encuentran en el interior de las empresas, en su entorno, en la especialización productiva y en el uso intensivo y eficaz del conocimiento.
Los cambios para ser mayores, mejores y más productivas son: ganar dimensión, profesionalizar más la gestión e internacionalizarlas.
Flexibilizar el mercado de trabajo, adaptar la oferta educativa a las necesidades de los empleadores, facilitar la creación de empresas y su funcionamiento, fomentar la competencia en los mercados de servicios, facilitar la financiación de las inversiones, incrementar la competencia y flexibilidad de los mercados de factores y armonizar los niveles de protección medioambiental.
España necesita que ganen valor las actividades generadoras de más valor añadido. Para avanzar en esa vía precisa: completar el ajuste del sector de la construcción, potenciar las actividades de mayor valor añadido en los servicios, reforzar la productividad de los sectores manufactureros y favorecer actividades de producción y uso intensivo de las TIC.
La capacidad de las empresas mejoraría en la producción de bienes y servicios de calidad, con alto contenido tecnológico. Para lograrlo se necesita: fomentar la innovación tecnológica y la I+D+i empresarial, intensificar el uso del capital humano, reforzar la formación en la empresa, el uso de las TIC y su aprovechamiento para la competitividad.
Las palancas en manos del sector público para fomentar la productividad se ubican en tres ámbitos: la regulación del mercado de trabajo, el funcionamiento del sistema educativo y la reforma de las Administraciones Públicas.
Las actuaciones han de dirigirse a:
Mediante las siguientes iniciativas:
Compromiso del sector pùblico para contribuir al desarrollo económico y social mediante actuaciones en tres ámbitos:
En el primer ámbito se necesita un compromiso legislativo de equilibrio estructural de las cuentas públicas acompañado de un refuerzo del control del gasto sanitario, un plan de fomento del ahorro para la vejez y revisión de los criterios de prejubilación, intensificar la lucha contra el fraude fiscal, las prestaciones sociales y contra la economía sumergida.
La mejora de la eficiencia del sector público debe dirigirse a desarrollar un programa de mejoras (sanitaria, educativa, administrativa y judicial), reformar la gestión de los recursos humanos y las retribuciones de los empleados públicos, desarrollar una nueva cultura de inversión pública, promocionar la colaboración publico-privada y desarrollar profesionalmente la gestión pública.
España necesita un sistema bancario capaz de financiar su crecimiento y poner fin a las restricciones de crédito a las empresas y las familias.
Los problemas que este sector debe abordar sin dilación son:
Lo que mas nos separa de las economías y sociedades mas avanzadas es nuestro nivel de eficiencia. España desaprovecha recursos porque no existe el clima social adecuado, ni el ámbito privado ni el colectivo. La desconfianza recíproca aumenta los costes de funcionamiento, reduciendo la cooperación y la productividad.
Para mejorar en este ámbito, se propone:
España necesita adoptar iniciativas y reformas en numerosos ámbitos para poner en marcha una estrategia de desarrollo de país avanzado, adaptada a las circunstancias de la economía mundial.
Los cambios que precisamos son muchos, afectan a intereses particulares y de grupos, exige esfuerzo y reclaman sacrificios. Pero nuestros actuales recursos y capacidades individuales y colectivas son muchos también.
Tenemos por delante un auténtico desafío para toda la sociedad, no sólo para los gobiernos. Algunos de los impulsos más importantes han de venir de los emprendedores y educadores, y de las familias. Desde luego han de apoyarse en incentivos adecuados, pero también en los valores que las políticas y reformas necesitan, haciéndolas más eficaces y exigiendo de ese modo menores sacrificios.
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