Banca

Comunicado de UGT ante la Junta de Accionistas de Banco Santander

31 Marzo 2014 | Archivado en Banca

Para UGT no es posible valorar en su justa dimensión la realidad de Banco Santander sin el reconocimiento de la profesionalidad, el esfuerzo y compromiso de sus empleados.

Es necesario  que se garanticen jornadas laborales dentro de los límites legales. Se tiene que hacer efectiva, no solo sobre el papel, el respeto por la dignidad, propiciando un ambiente laboral respetuoso donde sea una realidad la conciliación entre la vida personal, familiar y profesional.

Desde la Unión General de Trabajadores, consideramos un deber inexcusable ante los trabajadores,  ante los accionistas y ante la opinión pública en general, dejar constancia de nuestros criterios y valoraciones sobre la empresa en la que trabajamos y en la que participamos, en una gran mayoría, también como accionistas. Los trabajadores de Banco Santander, de los que somos legítimos representantes, formamos parte fundamental en la estructura de la Empresa. No es posible entender una realidad mercantil de la estructura, capacidad y dimensión del Grupo Santander, sin la aportación, el esfuerzo, el trabajo, el compromiso y la dedicación de sus empleados.

Como trabajadores y como accionistas manifestamos nuestra satisfacción por pertenecer a una Empresa de la solvencia y dimensiones del Santander que forma parte de la élite de las grandes empresas financieras europeas. Nos agrada comprobar cómo la Entidad ha sabido sortear los graves problemas que han salpicado a otras entidades, reforzando con ello una posición de liderazgo en el sector.

Precisamente por ello, y teniendo en cuenta como hemos dicho,  que los trabajadores somos una parte esencial de la estructura de la empresa, que aportamos nuestro trabajo, pero  que también somos la imagen del Bancoante los clientes, los que ponemos en marcha los planes, productos y servicios elaborados por el área comercial, consideramos necesario dejar 

patente nuestra postura y criterios ante un acto de la importancia de una Junta General de Accionistas.

Banco de Santander, como el resto de entidades financieras españolas, está acometiendo un proceso de restructuración interna como consecuencia de la fusión con Banesto y de la convulsa situación financiera que ha supuesto una crisis cuyo epicentro se ha situado en un política basada en el riesgo inversor, en desmanes y en malas praxis mercantiles, que a pesar de no estar inmersos en dichos procesos, han salpicado y condicionado las políticas empresariales para salvar un proceso que ha llevado a muchas entidades menos preparadas y acondicionadas, a una situación límite.

Sin embargo, no podemos decir que esta situación no nos ha afectado. Los trabajadores, hemos sufrido y sufrimos las consecuencias de una crisis que ha provocado enormes daños sociales y económicos. No podemos olvidar que gran parte de este esfuerzo y de este sacrificio, ha recaído directamente sobre los trabajadores. Si bien el compromiso y el sentido de la responsabilidad sindical, y más concretamente de la UGT, ha facilitado acuerdos con la empresa que han permitido llevar a cabo un proceso de restructuración basado en la voluntariedad y en las medidas de carácter no traumático, no es menos cierto que a lo largo del último año hemos perdido números puestos de trabajo, asistido a proceso de externalización de servicios bancarios que, a nuestro entender disminuyen los servicios a los clientes y lo que es más preocupante, procesos de venta de departamentos o negocio es decir, sucesión empresarial; o incluso situaciones más preocupantes como los procesos de bajas basadas en criterios disciplinarios  discutibles.

Una empresa de la dimensión de Banco Santander debe, al amparo de la responsabilidad social empresarial que emana de sus compromisos en materia de sostenibilidad, igualdad y conciliación, ser paradigma de políticas activas que garanticen una ausencia total de cualquier elemento que distorsione o cuestione elementos tan esenciales como el necesario equilibrio entre la vida laboral y la familiar. Es necesario estructurar criterios objetivos que garanticen jornadas laborales, dentro de los límites legales y de los acuerdos adoptados, acordes a las políticas de conciliación y que se ajusten a los mismos parámetros imperantes en los países de nuestro entorno.

Debemos trabajar en la mejora de una distribución equitativa no sólo del tiempo de trabajo, sino también de los salarios, buscando una mejor redistribución de los conceptos salariales que reduzca la brecha existente entre unas remuneraciones excesivas frente a otras limitadas.

En procesos de crisis como los que vivimos, se hace más palpable la necesidad de dar ejemplo de moderación en la percepción de las retribuciones de los altos directivos que frente a la opinión pública provocan rechazo y desconfianza. La profesionalidad de una plantilla que ha aportado sus conocimientos, su dedicación y su entrega a solventar una difícil situación, ha contribuido muy positivamente, a presentarnos hoy ante la opinión pública como una entidad saneada, reforzada y solvente. Parte del éxito de Banco Santander se debe a su gestión, pero ésta no sería posible sin la aportación, profesionalidad y compromiso  de sus trabajadores.

Desde UGT estamos convencidos que por la vía de la negociación y el dialogo con la empresa podemos avanzar en mejorar las condiciones de la plantilla en la seguridad que con ello redundaremos en mejorar la valoración del Banco frente a sus competidores, la opinión pública y sobre todo ante los señores accionistas.